viernes, 26 de agosto de 2011

CARLOS SAINZ: FARO Y GUÍA DE FRACASADOS (2ª parte)

El Club del Fracaso vuelve a ofreceros otra entrega de la serie dedicada a Carlos Sainz, nuestro referente más internacional, un auténtico guía espiritual para todo Fracasado que se precie de serlo.


En el primer capítulo conocimos cómo Sainz irrumpió el mundo de los Rallies como un joven talento capaz de ganar carreras de todo tipo, mejorar las prestaciones de los coches, que además contaba con un excelente copiloto y por el que las mejores marcas pujaban por conseguir sus servicios.

Tras sus primeros 7 años de competición había obtenido 2 campeonatos mundiales y 3 subcampeonatos, y según los medios especializados, de haber contado con algo de suerte hubiera conseguido el doble de títulos, pero claro, un descuido aquí, una avería allá, un despiste por aquí, una lesión por allá… El caso es que el hombre comenzaba a poseer cierta fama de Fracasado.

Lo mejor estaba aún por llegar.
















2. CARLOS SAINZ: LA CONSAGRACIÓN EN EL FRACASO


Recordaréis que dejamos a nuestro héroe al acabar el año 1995, volviendo al equipo de sus éxitos: Toyota.

Pues bien, poco antes de iniciarse la nueva temporada se hace pública una sanción de la Federación de Automovilismo a Toyota por haber utilizado en sus coches un turbo ilegal y les inhabilita durante 2 años para correr el Campeonato del Mundo.

A punto de empezar el Mundial y Carlos Sainz no tiene coche para correr y además todos los equipos ya tienen sus puestos de pilotos ocupados.

Finalmente encuentra equipo, ¡qué suerte!, ¿no? No exactamente. El único equipo que puede ficharle es Ford y el coche que tiene que pilotar es un Ford Escort, el coche más antiguo de todo el campeonato.

Pese a todo y gracias a su tenacidad consigue acabar 3º del Mundial de 1996.


Para el 97 sigue corriendo con Ford y ya logra que su Escort sea más competitivo. ¿Podría aspirar entonces de nuevo al título este año?

Sí, estuvo cerca pero al final volvió a terminar en tercera posición, entre otras cosas gracias a esta nueva “perla” para el Club del Fracaso: ¡el atropello de una oveja en mitad de un desierto de Nueva Zelanda!

Además de ser un accidente sin precedentes en esa carrera, Sainz esa vez tenía opciones de ganarla y optar al Mundial pero la oveja “le reventó” el radiador y los frenos.

Hostia, la oveja”: http://www.youtube.com/watch?v=QaSFffngtys&feature=related


Una vez más, un estrepitoso Fracaso en la carrera de Carlos Sainz, que nos obliga a matizar su sentencia “las carreras son así”: sí, Carlos, pero no para todo el mundo…


Por fin logra volver a Toyota. Para el Mundial del ’98, cumplida la sanción, el equipo cuenta con él como primer piloto y aspirante de nuevo a ganar el Campeonato.

En efecto, poco a poco el Toyota Corolla va a más y llegados a la última carrera Carlos Sainz es el favorito para quedar Campeón del Mundo.

Para mayor tranquilidad, su rival directo, el finlandés Makinnen, se pega contra un bloque de hormigón y destroza una rueda (por fin la mala suerte la tienen sus rivales, piensan todos), porque entonces a nuestro campeón le basta simplemente con acabar la carrera, da igual la posición, y por tanto no tiene que arriesgar en absoluto. ¿Qué puede fallar?

Pues por ejemplo, una biela del motor.

Y concretamente a 500 metros de la línea de meta del último tramo de la última etapa.

Grandioso.

¡¡ Arráncalo, Carlos, por Dios !! gritaba su copiloto gallego Luis Moya, dando pie a una de las frases más míticas y más repetidas durante años como reflejo del Fracaso en su máxima expresión.


Dada la proximidad a la llegada, toda la prensa recoge el histórico momento en directo. Dramático para unos, hilarante para la mayoría, todo un clásico del Fracaso que incluimos aquí para disfrute de todos los seguidores del Club.


¡¡¡Arráncalo, Carlos, por Dios !!! http://www.youtube.com/watch?v=Sd_gj-3kz7A









Carlos Sainz apagando el incendio y su copiloto pateando el coche.



Cualquier persona normal, tras este ridículo universal que será recordado para siempre en la historia del deporte, posiblemente se hubiera retirado. Al menos durante unos años. Pero nuestro Carlos no había tenido bastante aún, contumaz en el Fracaso como nadie, prosiguió no sólo corriendo sino además restándole importancia a esa fama ya imparable de gafe.

Gracias a ello aún nos quedan bastantes más Fracasos por contar.


Para 1999 no cambia nada, mismo coche, mismo copiloto, y renovadas ilusiones.

El inicio no es muy esperanzador puesto que en el primer Rally del año, el de Montecarlo, pisa una placa de hielo y se hostia antes incluso de iniciar la primera etapa. Un nuevo hito para su historial de Fracasos: abandonar antes de empezar.

Pero con lo que no contaba el piloto era con la decisión de su equipo a mitad de ese año de centrarse sólo en la Fórmula 1 y dejar de invertir en el Campeonato de Rallies.

¿A que os suena familiar la historia? Sí, lo mismo que en el ’93 con Lancia. Un Fracasado siempre Fracasa dos veces en el mismo tema…

Lógicamente el coche así no es competitivo y antes de acabar la temporada decide volver a su particular “refugio de Fracasos”: el equipo Ford, y así acaba el año sin pena ni gloria.


Del año 2000 al 2002 pilota un Ford Focus y lo máximo que logra son terceros puestos en el Mundial, pero como el que tuvo, retuvo, en esa etapa también nos dejó algunas “delicatessen”:

- Entrenando en marzo del 2001, choca contra un muro y su copiloto tiene que ser hospitalizado.

- En el Rally de Inglaterra de ese mismo año, se lleva por delante a 15 espectadores al salirse de la carretera.


Superados ya los 40 años, muchos veían próxima la lógica retirada del veterano piloto, pero claro, no contaban con la persistencia de nuestro líder en materia de Fracasos, así que nada:

Nuevos retos = Nuevos Fracasos. Carlos dará un nuevo giro a su carrera en el 2003, que detallaremos en la tercera entrega de este especial:

Carlos Sainz: Faro y Guía de Fracasados.